EE.UU debe poner un alto al fuego

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Por MIOSOTIS LEDESMA MACON

Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Estados Unidos sigue siendo el mayor exportador de armas del mundo. Este país es responsable de casi un 39% de las ventas internacionales de armamento entre 2017 y 2021, frente al 32% entre 2012 y 2016.

Percepción es la capacidad cerebral de poder interpretar los estímulos que recibe por medio del cerebro, a través de los sentidos. Es la acción y efecto de percibir algo y es un acto no ajeno a todas las especies vivas que forman parte del planeta.

En los Estados Unidos, existe la percepción de que los congresistas no desean hacer absolutamente nada para el establecimiento de mayores controles y así poder evitar la gran cantidad de tiroteos masivos. Que según la Organización Gun Violence, “en los cuatro primeros meses de este año van más de 131 tiroteos masivos”.

Y de verdad no sabemos que genera más impotencia los legisladores que se oponen a endurecer las leyes para el porte, tenencia y comercialización de armas o aquellos quienes teniendo la oportunidad de visualizar el problema más allá del circo político que gira en torno al debate. Lo cierto es que cada día esta nación despierta con la noticia de que fueron atacados civiles de manos de desaprensivos.

Pero la paciencia está llegando a un punto cumbre; porque esta nación continúa minimizando los daños provocados por “la luz verde” que tienen los compradores de armas y quienes están llamados a preservar la seguridad de ciudadana; no afrontan el problema desde la raíz.

Porque las armas son parte de la cultura de violencia que construyó esta nación desde el 1979; afianzándose como uno de los países con menos restricciones para poseerlas y porque se ampara en la premisa constitucional de la Segunda Enmienda.

Es un debate que lleva años en el congreso, la necesidad de rigurosos controles que ayuden a hacer más estricta la comercialización de armas. No se trata de la prohibición, porque el negocio de las armas es muy grande en EE.UU.; pero algo hay que hacer para reducir las muertes como consecuencia del empleo de las armas en manos de particulares.

“Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Estados Unidos sigue siendo el mayor exportador de armas del mundo. Este país es responsable de casi un 39% de las ventas internacionales de armamento entre 2017 y 2021, frente al 32% entre 2012 y 2016”.

La apología congresual de quienes defienden las armas también recibe importantes remuneraciones por parte la Asociación Nacional del Rifle o (NRA por sus siglas en inglés), entidad con fuerte incidencia a nivel nacional. Pero ver como los hacedores de leyes.

Han decidido hacer un circo político de un mal que crece de manera desproporcionada sin hacer absolutamente nada. Pero, el tema de las armas y los tiroteos masivos sigue siendo un tema sensitivo que desafortunadamente se ha politizado por mercaderes congresuales. Que son quienes no desean poner en juego su asiento en el Capitolio.

Entre tanto, seguirán las muertes en una sociedad que sobrevive dentro de una burbuja con serias carencias estructurales, sociales e institucionales pero que juega a la proyección del “país donde todos desean vivir”.

Ahora es tiempo de hacer algo y que los estadounidenses comprendan que se debe poner orden primero en casa, antes de pretenderlo en el bohío ajeno y que mientras el tema de las armas se asuma dentro de coyunturas políticas, seguiremos gastando tiempo y recursos para algo que se debe confrontar desde la raíz.  Alto al fuego, que se protejan las vidas de civiles, sin demagogia

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