El Consejo de Seguridad de la ONU analizará este viernes la crisis de seguridad y humanitaria que afecta a Haití, tras una nueva masacre en Kenscoff que dejó al menos 47 muertos, viviendas incendiadas y unas 50 personas secuestradas, según informó Naciones Unidas.
Nueva York.— El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunirá este viernes para analizar la situación en Haití, luego de la nueva ola de violencia registrada en la comuna de Kenscoff, donde al menos 47 personas murieron, decenas resultaron heridas y varias viviendas fueron incendiadas por bandas armadas.
De acuerdo con una publicación de las Naciones Unidas en X, la sesión está programada para las 3:00 de la tarde, y tendrá como uno de sus principales temas los últimos acontecimientos relacionados con la crisis de seguridad y humanitaria que atraviesa el país.
La reunión se produce pocos días después de una nueva masacre perpetrada la noche del domingo 23 de agosto en Kenscoff, una comuna ubicada en las afueras de Puerto Príncipe. Según datos difundidos por la ONU, además de las 47 personas fallecidas, al menos 50 personas fueron secuestradas durante el ataque.
Las bandas armadas también incendiaron viviendas y provocaron el desplazamiento de residentes de la zona, agravando la situación humanitaria en un país que enfrenta desde hace años una profunda crisis política y de seguridad.
Ante los hechos, el secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el ataque y llamó a las autoridades haitianas a garantizar que los responsables sean identificados y llevados ante la justicia.
Durante la sesión, se espera que los miembros del Consejo de Seguridad examinen los recientes acontecimientos y evalúen las medidas necesarias para enfrentar la violencia de las organizaciones criminales, fortalecer la seguridad y responder a las necesidades humanitarias de la población.
La situación ocurre mientras Haití continúa intentando avanzar hacia una salida política a la crisis, con elecciones previstas para los próximos meses. El proceso se desarrolla en medio de serios cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad necesarias para garantizar la participación de la población y la celebración de los comicios.
El país también cuenta con el despliegue de la Fuerza de Supresión de Pandillas, creada para apoyar los esfuerzos de las autoridades haitianas frente a las organizaciones armadas. Sin embargo, la persistencia de los ataques evidencia los enormes desafíos que enfrenta la misión y el Estado haitiano para recuperar el control de las zonas afectadas.
La violencia de las pandillas ha provocado durante los últimos años miles de muertes, desplazamientos masivos y una grave crisis humanitaria, convirtiendo la situación de Haití en uno de los principales desafíos de seguridad de la región.
La comunidad internacional mantiene la atención sobre el país, mientras el Consejo de Seguridad analiza nuevas acciones para contribuir a la estabilización de Haití y crear condiciones que permitan avanzar hacia un proceso electoral y una recuperación institucional sostenible.

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