El Ozama sigue amenazado tras 64 años de proyectos y programas de rescate

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Cada gobierno ha aplicado su “librito” para abordar la problemática, que se sigue empeorando con el tiempo

 

Desde el 1959, cuando la capital de la República Dominicana tenía apenas 560,636 habitantes, se comenzaron a desarrollar planes y proyectos para preservación, protección y cuidado del rio Ozama.Hoy, 64 año más tarde y con una población de 3, 339, 410 habitantes según el censo del año 2010, el afluente es la principal fuente de contaminación del litoral del Gran Santo Domingo, situación que se podría mantener por muchos años más debido a que cada gobierno tiene su librito y su solución mágica al problema que en los últimos años acapara la atención de la prensa y organismos internacionales.En cada temporada ciclónica o cuando se producen fuertes lluvias en el Gran Santo Domingo, los desechos sólidos pululan en las calles, pero sobre todo próximo al principal destino turístico de la capital, la zona Colonial y en el lugar está el monumento de uno de los primeros defensores de los derechos humanos en la isla, Fray Antón de Montesinos.En el 2018 República Dominicana fue portada internacional. La tormenta Berly hizo que toneladas de basura se acumularan en el puente flotante, lo que obligó a abrirlo y dejar que llegaran a las playas de Fuerte San Gil, Montesinos y Guibia.A finales del pasado mes de mayo ocurrió lo mismo, por lo que fue necesario crear brigadas de limpieza a cargo del gobierno central y el Ayuntamiento del Distrito Nacional.
Al parecer el problema va más allá de la capacidad del gobierno central, los gobiernos locales, las empresas privadas, la ciudadanía y los organismos no gubernamentales que de una manera u otra, han buscado, sin resultados, poner fin a un problema que cada vez es mayor.

“El mayor problema de esa cuenca son los desechos sólidos, al punto que lo han convertido en el segundo vertedero más grande del gran Santo Domingo porque las comunidades aledañas que se formaron sin ningún tipo de planeación, la basura la tiran al río o a la cañada”, dijo Jorge Ruiz, coordinador interino del Gabinete para la Rehabilitación, Saneamiento, Preservación y Uso Sostenible de las cuencas de los Ríos Ozama e Isabela.

Al reconocer que cada gobierno ha traído su librito para resolver el tema y que a la fecha ese gabinete no ha podido hacer mucho debido a que están diseñando un master plan, Ruiz enfatizó que son 96 las cañadas que vierten basura al Ozama y que es necesario realizar un trabajo preventivo de esos lugares.
“Se tiene que hacer un proceso de saneamiento de todas las cañadas, que son 96, tiene que hacerse un proceso de protección de las cañadas con biobardas que es una tecnología, simple para que la basura se detenga en un punto y se recoja y no llegue al río”, refirió.

“Se tienen que intervenir las empresas que vierten al río, que las hay, se tiene que intervenir el vertedero de duquesa porque los lixiviados de duquesa van a parar al río y esos lixiviados son los que hacen que se generen las lilas y las lilas tapan la basura y se crea el problema en el río”, continuó explicando.

De acuerdo al último informe que realizó a Comisión para la Rehabilitación, Saneamiento, Preservación y Uso Sostenible de las cuencas de los ríos Ozama e Isabela, transformada en gabinete, el 24 por ciento de las industrias del Gran Santo Domingo, vierten contaminantes al río.

 

Cuáles han sido los proyectos

De acuerdo a la información oficial disponible, en el 1959 el Ayuntamiento del Distrito Nacional llevó a cabo un proyecto para reubicar en el sector Los Mina a los residentes de los barrios Los Guandules, Guachupita y la Ciénaga pero por falta de seguimiento estatal, al poco tiempo las zonas desalojadas volvieron a poblarse.

Entre el 1968 y 1978 se construyó el proyecto habitacional Las Caobas con el fin de ser habitados por las personas de las marginales del río, sin embargo, fracasó debido a que los beneficiarios vendieron su propiedad y al poco tiempo regresaron a La Ciénaga y la Zurza.

En el gobierno del presidente Joaquín Balaguer se anunció la ejecución del Plan Maestro de Saneamiento del río Ozama, elaborado por la compañía francesa Sogreah, con una inversión de US$100 millones por parte del gobierno y el sector privado, el cual contemplaba construir cinco plantas de tratamiento de aguas residuales en La Zurza, Simón Bolívar, Guachupita, Los Mina y la Ciudad Colonial.

En el 1991 el Plan de Acción para Rescate del Río Ozama (PARR), creado por los profesores ambientalistas Zoila González y William Gutiérrez, no se ejecutó.

Entre 1994 y 1999, gestiones de gobierno de Balaguer y Leonel Fernández, se creó Rescate Social Urbano y Ecológico de los Barrios Marginados de Santo Domingo (Resure) que buscaba el desalojo de los barrios de la ribera del Ozama pero fue reformulado en el 1997 para basarse en el saneamiento y reubicación de las familias residentes en la zona de riesgo, planteándose la construcción de urbanizaciones integrales. Se contempló invertir de RD$5,000 millones.

El Plan Ciuga (Plan de Desarrollo Urbano para la Ciénaga y los Guandules) formulado por organizaciones no gubernamentales, involucró juntas de vecinos, frentes comunitarios, asociaciones de padres, fundaciones y parroquias en busca de mayores niveles de desarrollo para esos barrios.

En el año 2000 la Autoridad Portuaria Dominicana (APD) informó que sanear el Ozama costaría alrededor de US$350 millones.

En el gobierno de Hipólito Mejía, la empresa Souther Cross presentó un proyecto para sanear el Ozama en un periodo de cuatro años, con una inversión de US$445 millones.

Del 2002 al 2006 se puso en marcha el Proyecto de Saneamiento Ambiental Básico para cinco barrios marginales de Santo Domingo, una iniciativa junto a la Oficina del Ordenador Nacional para los Fondos Europeos de Desarrollo que estuvo enfocada en la recolección de residuos sólidos urbanos basado en microempresas comunitarias.

En la lista figuró también el programa de Acción Barrial que formó parte del plan estratégico del Distrito Nacional 2005-2015 con el objetivo de mejorar el hábitat en los barrios de la cuenca del Ozama y el Isabela.

Luego vino el proyecto de Restauración y Manejo Integral de las cuencas altas de los ríos Ozama y Haina en el 2011 concebido por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

El Proyecto Turístico de San Soucí presentado en el 2013, consideró entre sus planes el rescate de la Zona Colonial y los terrenos de la Marina de Guerra. En ese mismo año, el Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal (CEDAF), la Asociación de Empresas de la Zona Industrial La Isabela y Medio Ambiente, crearon el Unidos por la Vida del Río.

También para esa fecha se llevó a cabo el proyecto Hábitat Saludable Sostenible apoyado por la Comunidad Europea y varias ONGs.

En la administración de Danilo Medina se llevó a cabo la readecuación de La Barquita, donde cientos de familias fueron sacadas de esa zona vulnerable del río y que fueron reubicados en el proyecto denominado la Nueva Barquita. Esa iniciativa contempló impactar a unas 1,600 viviendas.

A dos meses de que Medina entregara la banda presidencial, se inauguró la Estación Depuradora de Aguas Residuales del Río Ozama/Mirador Norte La Zurza, obra a cargo de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD). Su construcción supuso una inversión gubernamental de US$110 millones de dólares.

En marzo de 2020 llegó al país el Interceptor 004, una embarcación donada por la organización internacional The Ocean Cleanup (OCU) para la limpieza de los residuos plásticos del río Ozama gracias a un acuerdo firmado entre el Ministerio de la Presidencia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la OCU. Esa embarcación ha sacado más de 220 toneladas de residuos del río.

En la actualidad

El gabinete creado por el presidente Luis Abinader ha estado desarrollando una serie de intervenciones de emergencia en cañadas que desembocan en los ríos Ozama e Isabela, luego de que las lluvias de finales de mayo arrastraron toneladas de basura al litoral de la capital.

Esas intervenciones buscan recoger la mayor cantidad posible de residuos sólidos y lilas para evitar que terminen en el mar Caribe.

El Decreto 360-21, del 4 de junio de 2021 que modifica algunos aspectos del 260-14, del 23 de julio de 2014, declara de “alta prioridad nacional la rehabilitación, saneamiento, preservación y uso sostenible de las cuencas alta, media y baja de los ríos Ozama e Isabela”.

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